Introducción
El IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) ha puesto fin a una de las discusiones más emblemáticas de los últimos años sobre minería submarina en Brasil, al negar la licencia ambiental para el proyecto de la GBMEX Minería para explorar granulado bioclástico marino en el Banco Davis, en la costa de Espírito Santo.
El Proyecto
El proyecto preveía la extracción de hasta 275.000 toneladas por año del material, utilizado en la agricultura para la corrección del suelo y la suplementación mineral, a unos 590 kilómetros de la costa capixaba. La minería se llevaría a cabo a través de la draga en alta mar por el sistema ship to ship, sin necesidad de instalaciones portuarias.
Impactos Ambientales
El IBAMA concluyó que los impactos previstos son incompatibles con la relevancia ecológica del área. Estudios técnicos indican que el Banco Davis – que forma parte de la Cadena Vitória-Trindade, una cordillera submarina con más de 1.000 km de extensión – se encuentra en una región considerada prioritaria para la conservación de la biodiversidad marina en el Atlántico Sur, con una importancia biológica extremadamente alta.
Estructuras Biológicas
Los estudios identificaron una gran ocurrencia de bancos de rodolitos en el área pretendida para la explotación mineral. Estas estructuras biológicas están formadas por algas calcáreas que se desarrollan a lo largo de cientos o miles de años y funcionan como verdaderos arrecifes submarinos, ofreciendo refugio, alimento y áreas de reproducción para diversas especies marinas.
Preocupaciones
Según opiniones técnicas, alrededor del 82% del fondo oceánico de la región está cubierto por estas formaciones biogénicas. La principal preocupación está relacionada con la baja capacidad de regeneración de estos ecosistemas frente a los impactos físicos causados por las actividades de draga del lecho marino.
Consecuencias
La decisión del IBAMA reconoce algo que la ciencia ha estado señalando durante años: los montes submarinos de la Cadena Vitória-Trindade están entre los ambientes marinos más sensibles y menos conocidos del Atlántico Sur. El emprendimiento preveía la extracción de más de cientos de miles de toneladas de material por año en un área considerada prioritaria para la conservación de la biodiversidad marina.
Discusiones Regulatorias
El resultado del proceso reaviva las discusiones sobre los límites regulatorios de la exploración mineral en áreas oceánicas. En los últimos años, el avance de las tecnologías de prospección robótica y extracción profunda ha aumentado el interés de las empresas mineras por los recursos localizados en el fondo oceánico, tanto en la plataforma continental brasileña como en aguas internacionales gestionadas por la ONU.
Conclusión
La decisión del IBAMA es un paso importante para la protección del medio ambiente marino y para la conservación de la biodiversidad en el Atlántico Sur. Sin embargo, es fundamental que se establezcan límites regulatorios claros y rigurosos para la exploración mineral en áreas oceánicas, a fin de evitar daños irreparables a los ecosistemas marinos.
Fuente / Referencia
Fuente: ClimaInfo