Introducción
En febrero, agentes de la Policía Federal Brasileña descubrieron un cargo inusual con cuatro nacionales checos detenidos en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en São Paulo: 214 especímenes de cactos y sobres que contenían semillas de cactos. El material fue escondido en latas de cerveza, bolsas de papel y hasta dentro del zapato de uno de los hombres, según el caso judicial pendiente.
Las plantas pertenecían a siete especies, todas nativas del estado de Río Grande do Sul, en el sur de Brasil. En un informe firmado por la experta en cactos Rosana Singer, bióloga del Jardín Botánico de Porto Alegre, dos de esas especies están listadas como críticamente amenazadas: Parodia nothorauschii y Parodia neohorstii. Cuatro otras están en peligro, incluyendo Gymnocalycium horstii y Frailea curvispina.
El caso
Los checos — identificados en los documentos judiciales como Jaroslav Vich, Karel Slajs, Vladimir Bradna y Vladimir Sorma — llegaron de Montevideo y estaban a punto de abordar un vuelo a Viena. Llevaban un mapa de Río Grande do Sul y un itinerario impreso con frases traducidas del checo al portugués y al español, como “¿Sabes dónde crecen cactos pequeños?”, “¿Cactos están creciendo aquí?” y “Lo siento. No sé si esto es privado”
El grupo fue detenido por un día, pero está prohibido dejar Brasil por una orden judicial, que también solicitó un análisis forense de sus teléfonos. Los viajeros ahora están bajo investigación.
Consecuencias
Dentro de un corto período, tres otros extranjeros han sido atrapados intentando dejar el país con cactos raros. Esto destaca la necesidad de una mayor vigilancia y cooperación internacional para combatir el tráfico de especies amenazadas.
Conclusión
El caso de los nacionales checos que intentaron viajar a Europa con cactos raros del sur de Brasil es un ejemplo alarmante del tráfico de especies amenazadas. Es fundamental que las autoridades brasileñas y internacionales trabajen juntas para prevenir estos crímenes y proteger la biodiversidad del país.
Fuente / Referencia: Mongabay