El Anuncio del Gobierno de EE. UU.
El gobierno de los Estados Unidos dio un paso significativo hacia el lanzamiento de una industria de minería en aguas profundas, comenzando en las aguas de Samoa Americana, a pesar de la oposición pública. El 17 de julio, la Administración de Minerales Marinos (MMA), una nueva agencia de EE. UU. formada por la fusión del Bureau de Energía Oceánica y del Bureau de Seguridad y Cumplimiento Ambiental, anunció la intención de realizar una venta de concesiones para minería de fondo del mar el 19 de noviembre en Camarillo, California.
La MMA también afirmó que la propuesta de concesión “no garantiza que una venta de concesión será realizada” o que “actividades de exploración o recolección ocurran si la MMA avanza con la venta”. No obstante, los opositores ven la propuesta como un gran paso hacia la minería comercial en aguas profundas — una industria que ha sido ampliamente criticada por sus impactos potenciales en los ecosistemas marinos.
Por Qué Esto Importa
Si la venta de concesión prosigue, la propuesta indica que las empresas podrán garantizar concesiones de 20 años en casi 127.500 kilómetros cuadrados (aproximadamente 49.000 millas cuadradas) de fondo del mar en el océano que rodea Samoa Americana, un territorio de EE. UU. en el Pacífico. El lance mínimo para cada una de las dos áreas de concesión será de $3 millones, y las regalías en el 11º año de la concesión serán de $1,25 por acre y aumentarán con el tiempo.
La venta de concesión en sí no estará abierta al público, pero será transmitida en vivo, según el anuncio. La MMA indicó que el gobernador de Samoa Americana tendrá 60 días para comentar sobre la propuesta de venta de concesión.
El Mecanismo detrás de la Minería en Aguas Profundas
La minería en aguas profundas implica la extracción de minerales y recursos del fondo del mar, generalmente en áreas donde el agua es muy profunda para que los humanos puedan bucear. Esto puede hacerse utilizando equipos especializados, como dragas y succiones, que pueden causar daños significativos al ecosistema marino.
Los principales minerales objetivo de la minería en aguas profundas incluyen cobre, zinc, plata y oro, que se encuentran en depósitos hidrotermales, como montes submarinos y llanuras abisales. No obstante, la extracción de estos minerales puede tener impactos significativos en los ecosistemas marinos, incluyendo la destrucción de hábitats, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad.
Contexto Más Amplio
La minería en aguas profundas no es un fenómeno nuevo, pero ha ganado atención en los últimos años debido al aumento de la demanda de minerales y recursos. La industria de minería en aguas profundas ha sido promovida como una forma de satisfacer esta demanda de manera más sostenible que la minería terrestre, pero muchos especialistas y ambientalistas cuestionan esta afirmación.
La minería en aguas profundas ha sido comparada con la minería terrestre en términos de impactos ambientales, pero también presenta desafíos únicos, como la dificultad de monitorear y regular las actividades de minería en aguas profundas. Además, la minería en aguas profundas puede tener impactos significativos en las comunidades costeras y en las economías locales, especialmente si no se realiza de manera responsable y sostenible.
Lo Que Viene a Continuación
La venta de concesión propuesta por la MMA es un paso significativo hacia la minería comercial en aguas profundas en EE. UU., pero todavía hay muchas incertidumbres y desafíos que superar. Los opositores de la minería en aguas profundas argumentan que la industria no está lista para operar de manera sostenible y responsable, y que los impactos ambientales y sociales de la minería en aguas profundas aún no son completamente comprendidos.
Mientras la MMA avanza con la propuesta de venta de concesión, es importante que los reguladores, las empresas y las comunidades afectadas trabajen juntos para garantizar que la minería en aguas profundas se realice de manera responsable y sostenible, con un enfoque claro en la protección del medio ambiente y las comunidades locales.
Fuente / Referencia
Este artículo fue originalmente publicado en Mongabay.