El Desaparecimiento del Mar de Aral
El Mar de Aral, ubicado entre Kazajistán y Uzbekistán, fue en su momento el cuarto cuerpo de agua interior más grande del planeta. Sin embargo, en los últimos 60 años, la actividad humana lo ha agotado casi completamente debido a la irrigación de plantaciones de algodón, dejando atrás una planicie salada del tamaño de Irlanda. La pérdida del Mar de Aral ha sido vista como un problema ecológico y humanitario, pero nuevas investigaciones revelan que también es un importante contribuyente a las mudanzas climáticas.
Por Qué Es Importante
La importancia del Mar de Aral va más allá de su función ecológica. Cuando un cuerpo de agua está lleno y funcionando correctamente, la materia orgánica se acumula en el fondo, donde permanece almacenada durante siglos o milenios. Estos cuerpos de agua actúan como sumideros de carbono. Sin embargo, cuando el agua se seca, el carbono almacenado es liberado, transformando estos sumideros en fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.
El Mecanismo Detrás del Problema
El equipo de investigación, liderado por Rafael Marcé, del Centre for Advanced Studies en Blanes, España, descubrió que el Mar de Aral emitió alrededor de 748 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono entre 1960 y 2022. Esto es tres veces las emisiones anuales de España. La mayor parte de estas emisiones ocurrió en los primeros 15 años después de la exposición de una sección del lago. Además, casi un quinto de las emisiones provino del viento que soplaba el sedimento hacia afuera, un aspecto del proceso de secado que no había sido adecuadamente estudiado anteriormente.
Contexto Más Amplio
El estudio del Mar de Aral no está aislado. Otros cuerpos de agua alrededor del mundo, como el Lago Chade en África Occidental, el Lago Poopó en Bolivia y el Mar Caspio, que es el cuerpo de agua interior más grande del mundo, están pasando por un fenómeno similar de "flujo seco". Esto incluye también el Lago Salton en California y el Gran Lago Salado en Utah, que está liberando más de 4 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año.
Qué Sigue a Continuación
El equipo de investigación planea regresar al Mar de Aral con equipo más pesado para aprender más sobre lo que está sucediendo en capas más profundas del lecho del lago. El estudio también destaca la importancia de considerar las emisiones de carbono provenientes de la secación de cuerpos de agua como una contribución significativa a las mudanzas climáticas. La idea de que estos cuerpos de agua pueden ser protegidos y que el carbono almacenado en ellos puede ser preservado ofrece una oportunidad para abordar el problema de las mudanzas climáticas de una manera más holística.
Consecuencias y Perspectivas
La pérdida del Mar de Aral y la subsiguiente liberación de carbono a la atmósfera tienen implicaciones significativas para el clima global. El equipo de investigación estima que todavía hay alrededor de 605 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono que pueden ser liberadas del lago, lo que convierte a la planicie salada en una bomba de carbono-reló. Sin embargo, esto también ofrece una oportunidad para revertir el curso y proteger el carbono almacenado, lo que podría ser equivalente a alrededor de $18 mil millones en créditos de carbono.
Fuente / Referencia
Esta historia fue originalmente publicada por Grist con el título The Aral Sea isn’t just an ecological nightmare – it’s a carbon bomb el 16 de julio de 2026.