Deforestación en la Amazonía: Lo que sucedió
Según los datos de satélite publicados por la Agencia Espacial Brasileña (INPE), la deforestación en la Amazonía brasileña alcanzó su nivel más bajo en los últimos 10 años. Entre enero y junio de 2025, se registró un total de 2.090 kilómetros cuadrados de deforestación en la Amazonía brasileña. En el mismo período de 2026, la superficie deforestada totalizó 1.295 kilómetros cuadrados, lo que marca una reducción del 38%.
Esta reducción es un indicador de que la voluntad política de combatir la deforestación está prevaleciendo, según Ane Alencar, directora de ciencia del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía. Alencar resalta que la reducción de la deforestación no significa que la Amazonía esté protegida, ya que amenazas como la minería de oro ilegal y los incendios forestales siguen siendo preocupantes.
Por qué esto importa
La reducción de la deforestación en la Amazonía es crucial para la preservación de la biodiversidad y para la mitigación del cambio climático. La Amazonía es uno de los mayores ecosistemas del planeta y desempeña un papel fundamental en la regulación del clima global. La pérdida de bosque contribuye a la liberación de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, y puede tener consecuencias devastadoras para el medio ambiente y para las comunidades que dependen del bosque.
La reducción de la deforestación también es un indicador de que las políticas de conservación y las acciones de protección ambiental están surtiendo efecto. Esto puede inspirar a otros países y regiones a adoptar medidas similares para proteger sus propios bosques y ecosistemas.
El mecanismo detrás de la deforestación
La deforestación es un proceso complejo que implica la interacción de factores económicos, sociales y ambientales. La expansión agrícola, la ganadería y la minería son algunas de las principales causas de la deforestación en la Amazonía. Además, la falta de regulación y fiscalización, unida a la corrupción y la impunidad, contribuyen a la perpetuación de la deforestación ilegal.
La ciencia detrás de la deforestación es clara: la pérdida de bosque contribuye a la liberación de gases de efecto invernadero, que a su vez contribuyen al cambio climático. Además, el bosque desempeña un papel fundamental en la regulación del ciclo del agua y en el mantenimiento de la biodiversidad.
Contexto más amplio
La reducción de la deforestación en la Amazonía es un evento positivo, pero no está aislado. En 2024, los incendios forestales fueron responsables de alrededor del 60% de la pérdida de bosque primario en la Amazonía brasileña. Además, la superficie quemada en la Amazonía en el primer semestre de 2026 fue casi un 40% menor que la media histórica de 2013 a 2025, según João Paulo Sotero, director de política de deforestación e incendios del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil.
La previsión de un “super” El Niño para el segundo semestre de 2026 puede tener implicaciones significativas para la Amazonía, ya que puede llevar a condiciones de sequía más severas y aumentar el riesgo de incendios forestales.
Qué sucede a continuación
La reducción de la deforestación en la Amazonía es un paso importante, pero no es suficiente. Es necesario seguir trabajando para proteger el bosque y los ecosistemas de la Amazonía, así como para promover el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad.
Los esfuerzos para combatir la deforestación y promover la conservación de la Amazonía deben ser continuados e intensificados, con la participación de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, comunidades locales y sector privado. Además, es fundamental seguir monitoreando y evaluando la eficacia de las políticas y acciones de conservación, así como identificar y abordar los desafíos y amenazas que aún persisten.
Fuente / Referencia
Este artículo fue publicado originalmente en Mongabay.