Introducción
La forma en que manejamos nuestro cuerpo después de la muerte puede tener un impacto significativo en el medio ambiente. Aunque puede parecer una decisión menor en comparación con las otras opciones que las personas enfrentan al final de la vida, lo que sucede con nuestro cuerpo puede hacer una gran diferencia en el costo final impuesto al planeta.
El Problema de la Cremación
En la mayoría de los países occidentales, la cremación es el método más común de cuidado con la muerte, elegido por cerca de tres cuartos de los australianos. Sin embargo, es probablemente el método más perjudicial para el medio ambiente. La cremación libera gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, y también puede liberar sustancias tóxicas, como el mercurio, en la atmósfera.
Alternativas Sostenibles
Existen alternativas más sostenibles a la cremación, como el entierro natural y la cremación basada en agua. El entierro natural implica el uso de ataúdes biodegradables y la sepultura en un lugar que permita la descomposición natural del cuerpo. La cremación basada en agua, por otro lado, utiliza el agua para descomponer el cuerpo, en lugar del fuego.
Ataúdes Sostenibles
Otra opción para reducir el impacto ambiental del funeral es el uso de ataúdes sostenibles. Existem ataúdes hechos de materiales biodegradables, como el cartón, el bambú y la madera certificada. Estos ataúdes pueden ser una alternativa más ecológica a los ataúdes tradicionales hechos de madera o metal.
La Planificación es la Clave
Para minimizar el impacto ambiental del funeral, es esencial planificar con anticipación. Esto puede incluir la elección de un método de cuidado con la muerte más sostenible, la selección de un ataúd biodegradable y la consideración de opciones de entierro natural.
Fuente / Referencia: The Guardian Environment