Descubrimiento de Virus de Murciélagos en Abonos Comercializados en Tailandia
Un equipo de investigadores hizo un descubrimiento sorprendente al encontrar fragmentos genéticos de virus transmitidos por murciélagos en abonos orgánicos vendidos en mercados tailandeses. Aunque los virus identificados no son conocidos por infectar a humanos, el descubrimiento plantea preocupaciones sobre la seguridad y la bioseguridad en la cadena de producción y distribución de estos abonos.
¿Qué Pasó
Los investigadores analizaron 41 muestras de abonos orgánicos hechos a partir de guano de murciélago, ampliamente utilizados en la agricultura en todo el mundo. Dos de los abonos dieron positivo para Alphacoronavirus, un género de coronavirus, y una muestra dio positivo para Betacoronavirus, el género que incluye el subgénero Sarbecovirus, del cual se origina el patógeno responsable de la COVID-19. Los virus fueron identificados como probablemente originarios del murciélago-ratón de ferradura (Rhinolophus coelophyllus), una especie de murciélago insectívoro común en Asia.
¿Por Qué Es Importante
El descubrimiento de estos virus en abonos comercializados destaca la importancia de la bioseguridad y los protocolos de seguridad en la producción, manipulación y distribución de estos productos. Los trabajadores que lidian con estos abonos, así como los consumidores finales, pueden estar expuestos a riesgos potenciales para la salud. Además, la persistencia de material genético viral en productos comercializados sugiere que los virus pueden sobrevivir más tiempo de lo que se imaginaba, lo que aumenta las preocupaciones sobre la posibilidad de transmisión.
El Mecanismo Detrás del Descubrimiento
Los virus identificados pertenecen a familias conocidas por infectar murciélagos, pero el hecho de que estos virus se encuentren en abonos orgánicos comercializados es un indicativo de que el material genético viral puede persistir fuera del ambiente natural de los murciélagos. Esto sugiere que los procesos de recolección, procesamiento y distribución de los abonos pueden no ser lo suficientemente seguros para prevenir la transmisión de material genético viral.
Contexto Más Amplio
El descubrimiento de virus de murciélagos en abonos no es un evento aislado. Hay una creciente preocupación global por la transmisión de enfermedades zoonóticas, o sea, enfermedades que pueden ser transmitidas de animales a humanos. La COVID-19, causada por un coronavirus, es un ejemplo reciente y dramático de esto. La interconexión entre la salud animal, humana y ambiental nunca ha sido tan evidente, y la necesidad de enfoques integrados para la prevención y control de enfermedades es cada vez más reconocida.
¿Qué Viene a Continuación
Frente a estos descubrimientos, es crucial que se implementen medidas de bioseguridad adecuadas a lo largo de toda la cadena de producción y distribución de abonos orgánicos. Esto incluye la adopción de prácticas de manipulación seguras, la capacitación de trabajadores y la implementación de pruebas regulares para la detección de material genético viral. Además, la conciencia del público sobre los riesgos potenciales asociados con estos productos es esencial. La colaboración entre sectores gubernamentales, privados y de la sociedad civil será fundamental para garantizar la seguridad y la sostenibilidad de estos productos.
Conclusión y Desafíos Futuros
El descubrimiento de virus de murciélagos en abonos comercializados en Tailandia sirve como un recordatorio importante de la complejidad y la interconexión de los sistemas de salud global. Es un llamado a la acción para que se fortalezcan las medidas de bioseguridad, la vigilancia epidemiológica y la cooperación internacional para enfrentar los desafíos emergentes en la interfaz entre la salud animal, humana y ambiental.
Fuente / Referencia
Este artículo fue publicado originalmente en Mongabay.